El agotamiento de las cuencas en Jalisco requiere de soluciones basadas en la naturaleza
Detalle BN6
- Inicio
- El agotamiento de las cuencas en Jalisco requiere de soluciones basadas en la naturaleza
El agotamiento de las cuencas en Jalisco requiere de soluciones basadas en la naturaleza
Ante la contaminación y sobreexplotación que asfixian al Río Verde Grande y al sistema Lerma-Chapala-Santiago, el académico Aldo Castañeda propuso transitar hacia soluciones basadas en la naturaleza durante la más reciente sesión del seminario organizado por el Labter del ITESO.
Ximena Torres
Los Altos de Jalisco es una de las regiones agropecuarias más importantes de México debido a su producción de leche, huevo, carne de cerdo y pollo. Por desgracia, dos consecuencias de esta actividad industrial son la contaminación y sobreexplotación de sus aguas subterráneas. Aldo Castañeda, académico del Centro Universitario de los Altos (CUAltos) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), asegura que el problema es el desequilibrio en la cuenca hidrológica del Río Verde Grande. “La cantidad de agua que entra a esos acuíferos y la que le sacamos no es proporcional”, señaló.
Castañeda participó en la quinta sesión del Seminario Nacional del Laboratorio de Territorio, Patrimonio y Paisaje (Labter) del ITESO. Su experiencia en investigación sobre la gestión hídrica en la zona norte de Jalisco se presentó como una oportunidad para pensar en alternativas que también funcionen para el sistema Lerma–Chapala–Santiago, pues las cuencas “enfrentan problemáticas distintas pero complementarias”, aseguró el especialista.
Uno de los principales desafíos en ambos territorios es la presencia de agroquímicos que se escurren desde las zonas agrícolas hasta los cuerpos de agua. Esta situación se hace evidente cuando los ríos y lagos toman un color verdoso como consecuencia del exceso de nitrógeno que provoca que las algas crezcan de manera desmedida. Los desechos pecuarios o ganaderos representan otro conflicto debido a que las granjas en la región no cuentan con sistemas para tratar los nutrientes no digeridos por los animales.
En tercer lugar, se encuentran los sedimentos arrastrados por la lluvia. De acuerdo con el especialista de la UdeG, la acumulación de estos materiales sólidos ha reducido la profundidad máxima del Lago de Chapala, la cual pasó de 111 metros en la década de los sesenta a solo 20 metros en la actualidad.
Las líneas de investigación
Como en otras regiones de Jalisco, Castañeda ha encontrado que la disponibilidad y la calidad del agua han empeorado debido a una mayor concentración de contaminantes naturales en el suelo. A las descargas superficiales en los ríos, se suman los crecientes niveles de fluoruros en el agua potable de los pozos. “No dejamos que el agua de lluvia diluya los contaminantes naturales. Es un problema básico de química que se presenta en regiones en donde antes no era común”, explicó.
La gobernanza es otro tema urgente por atender, pues la mayoría de los organismos operadores del agua en el interior del estado están en manos de los gobiernos municipales. “Siguen siendo su caja chica”, dijo Castañeda para referirse al mal uso de los recursos que deberían destinarse a tareas de saneamiento y distribución, aunque también aseguró que los costos de operación y mantenimiento de algunas infraestructuras, como las plantas de tratamiento, sobrepasan la capacidad de las autoridades locales.
Una tercera línea de investigación que el académico ha desarrollado durante su trayectoria es la presa El Zapotillo. Esa estructura hidráulica se ubica en Los Altos de Jalisco y ya tiene agua almacenada, sin embargo aún no queda claro cuál será el destino del recurso. Uno de los planes es trasvasar el agua a otra presa ubicada en el municipio de Valle de Guadalupe y, posteriormente, llevarla a Guadalajara.
Castañeda aseguró que lo preocupante de esta idea es que Jalisco insiste en reproducir un modelo centrado en extraer cada vez más recursos de distintas regiones para concentrarlos en sus áreas metropolitanas. A eso se suma que, “las presas en el mundo ya no son la solución. En China, la presa Tres Gargantas (la más grande del mundo) da más problemas que soluciones. En lo ecológico y en lo social está causando muchos problemas”, agregó.
Soluciones basadas en la naturaleza, la alternativa
Todas estas problemáticas, sumadas a las proyecciones de cambio climático, sugieren escenarios complejos para el futuro. El investigador explicó que una manera de enfrentarlos son las soluciones basadas en la naturaleza, como los humedales artificiales. Estos sistemas acuáticos replican el rol de los ecosistemas inundados, que a su vez actúan como filtros naturales para purificar el agua mediante la retención de sedimentos y la filtración de nutrientes.
“Hemos hecho estudios sobre cómo pequeñas comunidades pueden tratar sus aguas negras (con humedales). Son lugares en los que no hay inversión, no hay infraestructura, no hay presupuesto, [...] pero logran hacer su agua reutilizable, no solamente para riego, sino para reinyectarla en un acuífero”, contó Castañeda.
También insistió en que los modelos locales de administración de agua deben evolucionar para incluir a agrupaciones civiles. De esta manera se impulsa la transparencia, pero también la participación y la responsabilidad por el cuidado del agua. Ese valor impulsaría a los seres humanos a adaptarse a los cambios de los ecosistemas y no al contrario, concluyó.
Noticia
Sostenibilidad